La inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser un concepto lejano para convertirse en una herramienta cada vez más presente en la atención sanitaria y la educación médica. Desde algoritmos que ayudan a diagnosticar enfermedades hasta asistentes virtuales que apoyan la formación médica, la IA está transformando el panorama de la salud. Pero, ¿cómo perciben esta transformación quienes se están formando hoy para ser los profesionales del mañana?
Una serie de estudios recientes arrojan luz sobre las actitudes, percepciones y preocupaciones de los estudiantes universitarios de medicina y otras ciencias de la salud frente a la irrupción de la IA. Y los resultados son tan esperanzadores como cautelosos.
Optimismo con matices: la actitud general
La mayoría de los estudiantes encuestados muestran una actitud positiva y optimista hacia la incorporación de la IA tanto en la atención sanitaria como en su formación académica (Moldt, 2025; Jerez, 2025). Consideran que la IA representa una herramienta poderosa que podría cambiar la forma en que se imparten los servicios de salud, aportando eficiencia, rapidez y apoyo en el razonamiento clínico. Muchos reconocen su potencial para mejorar la precisión diagnóstica, optimizar tratamientos y reducir cargas administrativas (Salas-García, 2024), lo que a su vez podría liberar más tiempo para la interacción humana y la empatía en la consulta médica.
- Un 81.2% de los estudiantes de medicina en España cree que la IA revolucionará la radiología, considerándola una de las especialidades más propensas a beneficiarse de estas tecnologías (Busch, 2024).
- El 77.2% identifica oportunidades en salud pública, especialmente en prevención epidémica, gestión poblacional y vigilancia de enfermedades infecciosas (Moldt, 2025).
- La IA se percibe como un complemento útil, que amplifica las capacidades clínicas del profesional sin suplantarlo, y permite una mayor precisión al momento de tomar decisiones (Busch, 2024).

Figura. Actitudes de uso de la IA (generado mediante IA)
Además, existe una percepción creciente de que estas herramientas también pueden desempeñar un rol importante en la educación médica, ayudando a personalizar el aprendizaje y mejorar las simulaciones clínicas. Sin embargo, esta apertura está matizada por un fuerte deseo de supervisión profesional: la mayoría opina que las decisiones clínicas deben seguir siendo lideradas por médicos y no delegadas a sistemas automatizados (Salas-García, 2024), pues reconocen que el juicio humano sigue siendo insustituible cuando se trata de considerar factores individuales y contextuales del paciente.
Las principales preocupaciones: ética, empleo y privacidad
A pesar del entusiasmo, los estudiantes también expresan preocupaciones significativas que revelan una actitud crítica frente a la implementación de la IA en el ámbito sanitario. Estas inquietudes no solo reflejan miedos individuales, sino también cuestionamientos éticos, sociales y profesionales que deben ser abordados con seriedad por los responsables de la formación médica.
- Deshumanización de la medicina: más del 60% cree que la IA puede deteriorar la relación médico-paciente, afectando la empatía, la confianza y la compasión (Salas-García, 2024; Jerez, 2025). Se teme que el uso creciente de herramientas digitales y automatizadas interrumpa el vínculo humano que es esencial en la práctica clínica, especialmente en momentos sensibles como el diagnóstico de enfermedades graves o la comunicación de malas noticias.
- Privacidad y seguridad de datos: muchos temen por la protección de la información personal y clínica, en un contexto donde los ciberataques no son infrecuentes (Jerez, 2025). Esta preocupación se intensifica con la idea de que grandes cantidades de datos médicos pueden ser utilizados sin el debido consentimiento, o quedar vulnerables ante brechas de seguridad.
- Desplazamiento laboral: aunque pocos creen que los médicos serán completamente reemplazados, más de la mitad teme una reducción de demanda en ciertas especialidades como radiología (Salas-García, 2024). Esta inquietud refleja el miedo a que la automatización cambie el perfil laboral esperado, llevando a una reconfiguración del mercado profesional y posiblemente a una menor estabilidad en el empleo médico tradicional.
- Exactitud y dependencia excesiva: existe desconfianza sobre la precisión de las recomendaciones generadas por IA, así como temor a una sobredependencia de los sistemas automatizados (Moldt, 2025). Algunos estudiantes señalan que, si bien la IA puede ser útil como herramienta de apoyo, su uso acrítico podría conducir a errores clínicos si no es contrastado con el razonamiento humano. Además, preocupa la posibilidad de que los profesionales de salud más jóvenes se acostumbren a depender de estas tecnologías, disminuyendo su capacidad para tomar decisiones independientes en contextos complejos o inciertos.

Figura. Preocupaciones (Generado con IA)
Un gran vacío: falta de formación
Uno de los hallazgos más consistentes es la carencia de educación formal sobre IA en los currículos universitarios de salud, lo que representa una brecha crítica en la preparación de los futuros profesionales sanitarios frente a los desafíos tecnológicos emergentes. Esta falta de formación limita no solo el uso efectivo de estas herramientas en la práctica clínica, sino también la capacidad de los estudiantes para reflexionar críticamente sobre su implementación, ventajas y riesgos.
- Más del 90% de los estudiantes reporta no haber recibido formación estructurada en IA, lo que evidencia una ausencia preocupante de iniciativas institucionales en esta área (Moldt, 2025).
- Muchos obtienen sus conocimientos desde redes sociales o medios de comunicación, en lugar de entornos académicos rigurosos, lo que puede conducir a una comprensión superficial o errónea de estas tecnologías (Busch, 2024).
- Existe una demanda clara y creciente: más del 70% quiere que la IA sea incluida en su plan de estudios, reflejando un interés genuino por parte del estudiantado en adquirir competencias relevantes para el futuro profesional (Busch, 2024; Jerez, 2025).
Adicionalmente, se ha observado que los estudiantes más jóvenes tienden a mostrar un mayor entusiasmo por estas herramientas digitales y están más abiertos a recibir formación estructurada sobre su uso. Esto sugiere que una estrategia educativa integral, que contemple contenidos básicos, casos de uso clínico y debates éticos, podría generar un impacto significativo en la preparación de las nuevas generaciones de profesionales de la salud.
Hacia una integración responsable
Los estudiantes no rechazan la IA: la esperan, pero con formación, regulación y supervisión. Más allá del entusiasmo tecnológico, demandan una aproximación crítica y reflexiva sobre el impacto real que estas tecnologías pueden tener en el ejercicio clínico y en la educación médica. Consideran que la formación debe incluir no solo los aspectos técnicos, sino también la evaluación de riesgos, la interpretación ética y la responsabilidad profesional en su uso. Sus preocupaciones no deben ser vistas como barreras, sino como indicadores de los principios que valoran profundamente: ética, humanismo, competencia y responsabilidad profesional. Este enfoque revela una generación que, aunque digitalmente nativa, no está dispuesta a aceptar pasivamente la tecnología, sino que busca comprenderla, cuestionarla y usarla con criterio.
Como bien concluye la revisión de Jerez et al. (2025), la implementación curricular de la IA en las carreras de la salud no es opcional, sino urgente. La ausencia de una formación sistemática puede traducirse en brechas en la capacidad de los futuros médicos y profesionales de la salud para integrar la IA de manera segura y efectiva. Esta integración debe ir acompañada de mecanismos de evaluación continua, prácticas supervisadas y discusiones bioéticas que preparen al estudiantado para un entorno donde la IA será parte habitual del ecosistema clínico. Solo así se podrá garantizar una transición responsable hacia una medicina más digital, pero no menos humana (Jerez, 2025).
¿Qué sigue?
El reto para las facultades de medicina y ciencias de la salud es claro: formar a los estudiantes no solo en el uso técnico de la IA, sino también en sus dimensiones éticas, legales y humanas. Esta tarea implica revisar a fondo los planes de estudio, capacitar al cuerpo docente y fomentar una cultura académica que incentive la comprensión crítica de la tecnología. No basta con enseñar cómo funcionan los algoritmos o cómo se interpretan los resultados generados por IA; es fundamental que los futuros profesionales aprendan también a reconocer los límites de estas herramientas, a tomar decisiones clínicas responsables y a proteger los derechos de los pacientes en un entorno cada vez más digitalizado. Integrar la IA en la educación médica requiere un enfoque multidisciplinario que incluya bioética, derecho sanitario, psicología y gestión de datos clínicos, entre otras áreas.

Figura. Futuro (generado con IA)
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Referencias
- Jerez O, Kim J, Bonilla J, Montalvo F, Veas M. Student and Faculty Perspectives on AI in Health Education: An Exploratory Systematic Review. Students and Teachers perspective about AI in Healthcare Education: Scoping Review. Rev Esp Edu Med. 2025;1:633811.
- Salas-García MA. Actitudes/percepciones relacionadas al uso de inteligencia artificial en la atención sanitaria entre estudiantes universitarios. RIEM. 5 de enero de 2025;14(53):61-71.
- Busch F, Hoffmann L, Truhn D, Ortiz-Prado E, Makowski MR, Bressem KK, et al. Medical students’ perceptions towards artificial intelligence in education and practice: A multinational, multicenter cross-sectional study [Internet]. medRxiv; 2023 [citado 5 de mayo de 2025]. p. 2023.12.09.23299744. Disponible en: https://www.medrxiv.org/content/10.1101/2023.12.09.23299744v1
- Moldt JA, Festl-Wietek ,Teresa, Madany Mamlouk ,Amir, Nieselt ,Kay, Fuhl ,Wolfgang, and Herrmann-Werner A. Chatbots for future docs: exploring medical students’ attitudes and knowledge towards artificial intelligence and medical chatbots. Medical Education Online. 31 de diciembre de 2023;28(1):2182659.


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